Vinos del fin del Mundo
08 de septiembre de 2011

A la Indomable Patagonia, la caracteriza el viento. Este sopla sin cesar durante todo el año. Al llegar la uva a ese ambiente extraño para su cultivo tuvo que adaptarse. No quedó de otra. Y resultó que la mejor manera de adaptarse fue creando un hollejo más grueso que, lógicamente, influyen al final en los vinos que de ellos salen.
Los cuarteles se protegen con cortavientos, y las vides con protectores plásticos hasta alcanzar su desarrollo pleno. Pero el viento no es del todo negativo pues aleja las plagas, por lo que las uvas crecen en su mayoría libres de enfermedades; además refresca los veranos, que aunque son cortos son de mucha luminosidad. Leer el resto de este artículo »